Esta no es la historia de un escritor que siempre supo que iba a escribir. Es la historia de un hombre que llegó a la escritura por eliminación — cuando todo lo demás se detuvo.
Me llamo Miguel Secades. Nací en Cornellana, Asturias, en 1980, con el corazón enfermo. Y esa frase, que podría sonar a tragedia, es en realidad el principio de todo.
Un corazón que no quería detenerse
Con dos años me operaron a vida o muerte. Sobreviví. A los trece años, una segunda intervención me implantó una válvula aórtica artificial — ese tictac mecánico que desde entonces marca el tiempo dentro de mi pecho. A los treinta y cuatro, una tercera operación añadió la válvula mitral.
Tres veces en el quirófano. Tres veces de vuelta.
Cuando tienes un corazón que ha necesitado ser reparado tantas veces, desarrollas una relación particular con el tiempo. No lo das por sentado. Sabes, de una forma que es difícil de explicar a quien no lo ha vivido, que cada día es una negociación, no una garantía.
Pero durante años, esa conciencia del tiempo convivió con una vida completamente normal: trabajo, rutina, el mundo de la informática donde pasé décadas construyendo sistemas, resolviendo problemas, viviendo en la lógica ordenada de los datos y el código.
Cuando el tiempo se detuvo — y luego sobró
A los treinta y seis años, tras la tercera operación, me jubilaron. De un día para otro, la estructura que había organizado mi vida durante décadas desapareció.
El silencio que dejó fue ensordecedor.
Hay personas que saben exactamente qué hacer con el tiempo libre. Yo no era una de ellas. El tiempo que antes era un recurso escaso se convirtió de repente en algo que había que llenar, que justificar, que convertir en algo que tuviera sentido.
"Empecé a escribir para llenar el tiempo. Terminé haciéndolo para llenar algo más difícil de nombrar."
No tenía un plan. No tenía una historia clara. Tenía, eso sí, años de lecturas acumuladas, una fascinación profunda por la historia antigua y los misterios que nadie ha conseguido resolver, y una pregunta que llevaba tiempo rondándome: ¿y si uno de esos objetos legendarios — uno de esos artefactos que los textos antiguos describen como imposibles — existiera de verdad?
El Código Da Vinci y el género que lo cambió todo
Tengo que ser honesto sobre una influencia que cualquier lector de El Anillo de Salomón va a detectar: El Código Da Vinci de Dan Brown.
Publicado en 2003, se convirtió en un superventas mundial con más de 79 millones de ejemplares vendidos — y en una de las novelas que más profundamente ha marcado a una generación entera de lectores interesados en la historia, los símbolos y los secretos que se ocultan detrás de lo que creemos saber.
A mí me marcó. La forma en que Brown toma elementos históricos reales — lugares, obras de arte, sociedades secretas — y los convierte en el motor de una trama de ficción que no puede soltarse es exactamente el tipo de thriller que siempre quise leer. Y cuando empecé a escribir, era inevitablemente el tipo de thriller que quería escribir.
Pero con una diferencia fundamental: mi universo no era el del Vaticano y el Priorato de Sión. Mi universo era el del rey Salomón, los textos apócrifos, los objetos legendarios de la tradición judía, cristiana e islámica. Un territorio igualmente rico en misterio, igualmente lleno de preguntas sin respuesta, e igualmente fascinante para quien se atreve a tirarse de cabeza.
La simbología y una iniciación inesperada
En el momento en que empecé a escribir, algo más estaba ocurriendo en mi vida: me había iniciado en la masonería.
Lo cuento porque es relevante, no para crear misterio. La masonería es, entre muchas otras cosas, una tradición profundamente ligada al simbolismo — a la idea de que hay capas de significado bajo la superficie de las cosas, que los símbolos son un lenguaje que habla a quienes saben escuchar. Esa sensibilidad, ese modo de mirar el mundo buscando lo que hay detrás de lo visible, caló profundamente en la novela que estaba escribiendo.
El Anillo de Salomón no es una novela masónica. Pero sí es una novela impregnada de esa misma fascinación por los símbolos, los rituales, el conocimiento que se transmite en secreto a través de los siglos. La AMORC — la Antigua y Mística Orden Rosae Crucis, que juega un papel en el desenlace de la novela — no es un elemento arbitrario: es parte de un universo de órdenes y tradiciones esotéricas que siempre me ha fascinado y que empecé a comprender mejor desde dentro.
El manuscrito que dormía en un cajón
Empecé a escribir. Y durante un tiempo, escribí con una energía que no había sentido en años. La historia de Álvaro Ballester — el arqueólogo español que recibe un papiro sumerio con la pista del Anillo de Salomón — tomó forma casi sola. Los escenarios llegaron naturalmente: Madrid, el Vaticano, Babilonia, Axum. Los antagonistas aparecieron: una fundación suiza, una sociedad secreta, el enigmático doctor McGrane.
Y entonces, el manuscrito quedó aparcado.
No por falta de interés. Por algo mucho más humano: el miedo a terminar. Cuando has invertido meses en construir algo, llegar al final significa enfrentarse al veredicto. Significa que la historia que vivía cómodamente en tu cabeza tiene que salir al mundo y sostenerse sola. Eso da vértigo.
El manuscrito durmió durante años. Lo abría de vez en cuando, leía algunas páginas, volvía a cerrarlo.
El regreso — y el final
En 2025 lo retomé. No sé exactamente qué cambió. Quizás la perspectiva que da el tiempo. Quizás el cansancio de dejar algo a medias. Quizás simplemente la certeza de que si no lo terminaba entonces, no lo iba a terminar nunca.
Esta vez sí: lo terminé.
En mayo de 2026, El Anillo de Salomón se publicó en Amazon KDP, en formato ebook y tapa blanda. 513 páginas. La historia de un hombre que busca un objeto legendario y descubre que hay fuerzas mucho más peligrosas que él en esa búsqueda.
Y la historia de otro hombre — yo — que encontró en la escritura algo que no sabía que le faltaba.
"Llegué a la escritura por un corazón que no funcionaba bien. Seguí escribiendo porque descubrí que era lo que mejor funcionaba en mí."
— Miguel Secades
La novela
El resultado de todo esto está disponible ahora.
Si te ha llegado esta historia y tienes curiosidad por la novela que nació de ella, la tienes disponible en Amazon en tapa blanda y ebook. 513 páginas de thriller arqueológico desde Madrid hasta Axum.